3/4/14

Tutorial - Uso de las herramientas 3D de Photoshop

Esta mañana, en ayunas y sin casi haber dormido por la noche, me he ido a preparar un cappuccino. A diferencia de lo que suelo hacer, hoy me ha hecho gracia prepararlo en un vaso de cristal, en lugar de una taza (opaca). Añadiendo el café a la leche, ha ido añadiendo color creando movimientos de convección. Igualito que la atmósfera de Júpiter.

En un alarde de inspiración, he cogido el móvil y le he hecho una foto rápida para tener una pequeña idea visual de lo que quería conseguir. Y no ha pasado ni 10 minutos que ya estaba dándole a la cabeza sobre cómo conseguir el efecto lo más realista posible, teniendo en cuenta que Júpiter jamás cabría en un vaso.

Fotografía preliminar hecha con el móvil y con el flash de la propia cámara.

Pero lo primero es lo primero: hacer las fotos. He puesto el vaso encima de la mesa (de color wengue oscuro para contrastar con los tonos del cappuccino), con la cucharita de metal a la derecha y dejando aire por la izquierda siguiendo la regla de los tercios. He iluminado la escena con una luz semi-cenital (en el techo, a la izquierda de la imagen para marcar la sombra del vaso) y con un flexo potente en la misma dirección pero en la zona trasera del vaso (fuera de la imagen) y apuntando ligeramente hacia arriba para evitar flares en la lente, para remarcar las siluetas y jugar con los reflejos de la parte visible de la cucharita. Nada más.

El preparado de la cámara ha sido rutinario: usando el Sigma 17-70mm f/2.8-4 por su capacidad macro y, sin usar la máxima focal para evitar que se redujera demasiado la profundidad de campo, y usando una apertura relativamente cerrada (con el mismo propósito, además de para saturar un poco los colores). Por supuesto, ISO 100. Enfoque manual hecho con el LiveView en modo zoom en el borde frontal del vaso (dónde gracias a los reflejos de luz podía enfocarse bastante bien y es un punto de interés en la imagen). Con las condiciones de luz existentes y la configuración de cámara, daba como resultado un tiempo de exposición de 6 segundos. O sea: trípode, disparador a distancia y levantamiento de espejo previo al disparo para evitar al máximo la trepidación.

He hecho 8 tomas. En cada una de ellas he girado ligeramente el vaso, para que las manchas de espuma y la cucharita estuviesen diferentes en todas ellas. Además, en algunas he mezclado un poco para aclarar el chocolate en polvo. De este modo, conseguía que las 8 imágenes fuesen distintas. Cuando me he acabado el cappuccino (hummmmmmm), he hecho otra imagen con el vaso vacío y con las manchas características del café para representar a Plutón (el pobre planeta que pasó a ser, por decreto, planeta enano y por lo tanto excluido de los clásicos 9 planetas del Sistema Solar).

Una de las fotografías originales, después del revelado RAW.

Mapa de Júpiter, encontrado en la red (el tamaño original es de 4096 x 2048 px).

Importación, revelado RAW simple en Lightroom y exportación a Photoshop. Venga, empecemos con la magia. También me había bajado de Internet los mapas de los planetas en la máxima resolución que he encontrado.

Llegados a este punto, no tenía nada claro qué estrategia seguir para conseguir poner los planetas dentro de los vasos. Tenía algunas ideas, pero no tenía claro que funcionasen para dar la sensación de superficie cilíndrica. Después de hacer un par de intentos con el modo de transformación "Deformar" (Edición > Transformar… > Deformar) y no conseguir absolutamente nada (no hay suficientes puntos de control para crear una sensación de cilindro), he pasado al modo "Deformación de posición libre" (Edición > Deformación de posición libre) –una funcionalidad disponible en Adobe Photoshop CS5 o superior– que permite precisamente solucionar ese problema al poder asignar tú mismo los puntos de control que quieras y ubicarlos dónde quieras.

Esta herramienta en sí merece uno o más posts por si sola. Permite, entre otras cosas, deformar mallas de capas aisladas para animar o reposicionar personas u objetos como si fuesen marionetas. La idea es similar a la de la animación por ordenador clásica: una especie de puntos o "huesos" que modifican la posición de los píxeles que tienen a su alrededor.

El tema es que después de ir aplicando puntos en distintas configuraciones, tampoco quedaba realista al deformar de forma extraña las zonas de los márgenes laterales (un exceso de deformación de la malla por compresión de puntos hace cosas raras).

Uso de la herramienta "Deformación de posición libre". Paso 1: añadir los puntos de control. Paso 2: desplazar los puntos de control para adaptar la malla.

Visto lo visto, parecía un callejón sin salida. Fue entonces cuando caí en que Photoshop (desde la versión CS4) incorpora una colección de herramientas de uso 3D.

Explicar el tema del 3D implicaría casi casi un máster. Las opciones que han añadido a Photoshop al respecto, si bien no son para tirar cohetes a nivel de modelado comparado con aplicaciones de 3D nativas como 3ds-max, Maya o Blender, la verdad es que a nivel de texturizado e iluminación han hecho un buen trabajo. No había tocado nunca estas herramientas y debo decir que mis conocimientos de 3D han hecho que fuese perfectamente intuitivo y fácil (salvo algunas opciones que estaban más escondidas de lo que hubiese esperado). No entraré en detalle de todas las opciones. Si queréis y os interesa, hay millones de videotutoriales en YouTube al respecto.

Es importante tener en cuenta que, al usar la herramienta 3D de Photoshop, la uses con la imagen ya encuadrada y al tamaño final, porque al activarse genera un espacio tridimensional; y cualquier modificación en las medidas del escenario afectará a los objetos 3D que se hayan creado en él. Con lo que tendrás que volver a posicionar y retocar todos y cada uno de ellos.

Para hacer estas imágenes he usado dos tipos de modelado, ambos clásicos: torneado (para el vaso) y primitiva cilindro de altura muy baja (para los anillos de Saturno).

¿Cómo se hace el modelado por torneado? Bien, ¿quién no ha visto la mítica escena de Ghost, con Patrick Swayze y Demi Moore haciendo un jarrón de arcilla en una tabla giratoria. La idea de este tipo de modelado "cerámico" es tener una masa de arcilla girando a velocidad constante y a partir de un perfil (obtenido por un molde o por la simple superposición de las manos o puntas de distinto grosor), se va dando forma a la arcilla.

Como en un ordenador no hace falta tener ni arcilla ni una tabla giratoria, nos tenemos que centrar en crear el perfil y la aplicación se encargará de rotarlo alrededor de un eje de simetría para crear el sólido 3D. Este tipo de modelado es muy útil para modelar objetos tales como botellas, columnas o, como en nuestro caso, vasos o copas.

Ejemplo de modelado por torneado. En este caso, una columna egipcia.

Para crear el perfil, usamos la herramienta pluma y dibujamos uno de los perfiles del vaso. Lo ideal sería tener una foto frontal del vaso para tener el perfil de muestra sin perspectiva, pero como lo que necesitamos es sencillamente poner una textura en una foto, no hace falta ser excesivamente precisos.

A diferencia del video anterior, en dónde el trazado tiene que estar abierto por el eje de rotación, en Photoshop el trazado debe estar cerrado. También es importante que el eje de rotación sea lo más recto y vertical posible, de lo contrario al generar el sólido quedarán huecos en el centro. También debe estar el trazado (sin contornear), seleccionado y en una capa aislada con un fondo total de color sólido (por ejemplo, rojo para facilitar la visualización del sólido superpuesto a la imagen de fondo).

Perfil vectorial dibujado con la herramienta Pluma. Se ha contorneado en rojo para facilitar su visualización. El trazado debe de estar cerrado.

Panel "3D" en Photoshop CS5.

Una vez tenemos el perfil creado y la capa con el fondo de color rojo seleccionada, mostramos el panel "3D" (si no lo tenemos activo, vamos a "Ventana > 3D") y seleccionamos  la opción "Trazado de trabajo" en "origen". Hacemos click en "Crear".

Ventana "Repujado" en Photoshop CS5.

Acto seguido, se nos abre una ventana de configurción ("Repujado", vocablo que no tengo ni idea de qué significa). Desde aquí es des de dónde seleccionamos las opciones de creación del sólido. Debemos pues seleccionar la opción de torno completo (hay que hacer scroll hacia abajo) en las miniaturas. Seleccionamos la opción "Curvar" y marcamos la ubicación del eje de rotación (en nuestro caso, el punto central-derecho). Marcamos "Ángulo X" como "360" para indicar que queremos una circunferencia completa en el eje X y, finalmente, ponemos la "Calidad de malla" en "Óptimo". Si durante el proceso de edición de la imagen el ordenador os va muy lento, podéis poner este parámetro en "Borrador" y cambiarlo a "Óptimo" en el momento de guardado final. Aceptamos y volvemos a la imagen, con el sólido ya creado.

Ahora vamos a configurar el sólido a nivel visual. Volvemos al panel "3D" y seleccionamos el nombre de la capa en el directorio de contenidos que nos muestra (similar a la estructura de capas del propio Photoshop).


El panel "3D" después de crear el sólido.

Lo primero es lo primero.

Ubicamos el sólido de forma que encaje lo mejor posible en términos de perspectiva y tamaño con la imagen del vaso de fondo. Para ello, seleccionamos el primero de los iconos de opciones (la esfera con la flecha que la rodea). Veremos que en la zona superior de la interfaz de usuario de Photoshop nos aparecen las opciones para mover, rotar y escalar el sólido dentro del espacio tridimensional. Para podernos ayudar de las guías visuales (malla de suelo, guías de dirección, etc), seleccionamos la opción "Mostrar todo" en el icono de plano con el ojo en la zona inferior del panel "3D". No es necesario que quede clavado al 100% con el vaso de fondo. De hecho, es muy difícil clavarlo. Por lo tanto, intentad que el sólido quede un poco mayor en relación al vaso, por que de este modo podremos aplicarle una capa de máscara al sólido sin peligro de que queden zonas del vaso sin cubrir.

El sólido superpuesto a la taza de fondo para poder trabajar en el entorno 3D.

Eliminamos las 3 luces que Photoshop añade por defecto, porque no cuadrarán (con casi total seguridad con la escena que tengas). Para ello, las seleccionas una a una en el listado y las eliminas con el icono de la papelera en la esquina inferior-derecha. Y como no podemos dejar el sólido a oscuras, vamos a utilizar una de las funcionalidades que más me ha sorprendido de las herramientas de Photoshop: la creación de una luz cuyos parámetros, calculados por el propio programa, están basados en los componentes cromáticos y lumínicos de la escena actual incluyendo todas las capas del archivo. Para ello, hacemos click en el icono de "Crear nuevo" al lado de la papelera y seleccionamos la opción "Luz basada en imagen". Como en el caso que nos ocupa no necesitamos sombras, desactivamos la opción "Crear sombras" en el menú que nos aparece. Y listo. ¡Luces configuradas!

El panel "3D" para el Material de extrusión.

Bien. Ahora vamos a por la textura. Seleccionamos del listado "Material de extrusión" (el resto de materiales, para el caso que nos ocupa ahora, no nos sirven) y hacemos clic en el pequeño botón al lado del selector de color para "Difusión" ("Difusión", en 3D, se conoce como la propiedad del material con luz, en contraposición a "Ambiente" (más abajo en el listado), que es la propiedad del material en sombra. En este caso sólo tocaremos el canal "Difusión"). Seleccionamos la opción "Cargar textura" y seleccionamos el mapa de Júpiter que previamente nos habíamos bajado al disco duro.

Dependiendo del orden en que hayáis hecho el trazado de perfil para el sólido, es posible que tengáis que reorientar la textura girándola 90º hacia la izquierda o hacia la derecha, o incluso volteando la imagen. Para ello, deberéis seleccionar la opción (con la textura ya importada) "Abrir textura". Esto abrirá el archivo de textura en una ventana aparte y allí le podéis aplicar las transformaciones necesarias, retocar el color, aplicar filtros, recortar para no usarla entera, etc). Si no veis la textura correctamente, jugad con estas transformaciones en la textura hasta que deis con el resultado esperado. Acordaros que tenéis que guardar la textura cada vez para que se apliquen los cambios en el sólido (aunque no es necesario cerrar la imagen de textura cada vez). Funciona exactamente igual que un objeto inteligente de Photoshop.

Vaso con la textura de Júpiter aplicada.

Ahora vamos a ajustar la textura. Júpiter tiene su huracán perpetuo como marca de identidad y me gustaría que se viese (ahora queda detrás), además la textura es muy grande (debería estar más ajustada a nivel vertical para que no quede tan ampliada dentro del vaso). Para ello, seleccionamos la opción "Editar propiedades" para la textura del canal "Difuso". Se nos abre una ventana emergente.

Ventana "Propiedades de textura" para 3D en Photoshop CS5.

Los parámetros "Escala U" y "Escala V" aplican un factor de multiplicación inverso para los ejes X e Y, respectivamente, a la textura (de 0.1 a 10), siendo 10 el equivalente a una reducción a un 10% de la textura a tamaño original (la textura aparecerá repetida) y 0.1 una ampliación del 1000% (la textura aparecerá pixelada). En mi caso, he aplicado un factor de reducción de 1.6 en ambos ejes. Con esto conseguimos que la textura esté más encajada a nivel vertical dentro del vaso.

Los parámetros "Desplazamiento U" y "Desplazamiento V" desplazan la coordenada (0,0) de la textura para mostrar zonas distintas, haciendo que empiece en un punto u otro. Los valores van de -1 a 1, con una precisión de 3 decimales. Con los valores introducidos, he conseguido que la mancha del huracán aparezca en la zona visible del vaso.

Al aceptar estas dos modificaciones (que pueden corregirse con previsualización en tiempo real), obtenemos la textura así:

Vaso con la textura de Júpiter corregida.

Ahora que ya tenemos la textura aplicada, vamos a hacer los últimos retoques. Como el sólido es un poco mayor que el vaso de fondo, vamos a crear una máscara de capa para forzar que sólo se visualice el sólido con textura en las zonas que nos interese (la zona de la fase del café). Para ello, ocultamos todas las capas menos la capa de fondo y seleccionamos la opción "Selección > Gama de colores…". Seleccionamos los tonos de la zona de café y le damos un poco de tolerancia para no perder detalle en el cambio de fase con la crema (no es una línea regular). Después de un poco de trabajo de refinado de la máscara, obtenemos esta selección:

Máscara obtenida en la zona del café y el pie del vaso (por la refracción del cristal).


Una vez aplicada la máscara, tenemos la siguiente imagen resultante:

Textura enmascarada final.

Ahora ya sólo queda darle toques finales de tratamiento de color, que no comentaré porque no son motivo de este tutorial, ya bastante largo de por si. El resultado final, después de aplicar filtros de color y curvas, es el siguiente (también se ha subexpuesto la sombra del vaso para destacarla un poco más):

Resultado final.



El otro caso de modelado 3D en Photoshop que he usado en esta serie de fotografías es el uso de una primitiva de cilindro (distorsionado verticalmente para que casi no tenga altura). El procedimiento es exactamente el mismo que he descrito aquí, por lo que no lo describiré, más que especificar el primer paso para seleccionar la primitiva:

Panel "3D" para crear una primitiva de tipo "Cilindro".



A modo de resumen, aquí os dejo la serie de 9 fotos al completo. No ha hecho falta repetir el proceso, pues sólo he tenido que duplicar las capas de texturización del vaso y reemplazar las texturas por las de los nuevos planetas, ajustando las posiciones y escalas de las mismas en función de cada uno (debido a que las imágenes de textura tienen medidas distintas).

Astronomical cappuccino 01/09 - Mercury

Astronomical cappuccino 02/09 - Venus

Astronomical cappuccino 03/09 - Earth

Astronomical cappuccino 04/09 - Mars

Astronomical cappuccino 05/09 - Jupiter

Astronomical cappuccino 06/09 - Saturn

Astronomical cappuccino 07/09 - Uranus

Astronomical cappuccino 08/09 - Neptune

Astronomical cappuccino 08/09 - Pluto



Espero haber podido mostraros algo nuevo o que os pueda ayudar en vuestras creaciones y composiciones fotorealistas con Photoshop.

Nos leemos! ;)

31/3/14

Descansa en paz, Yayo Harry

Me acaba de dar un bajón de los gordos. Esta mañana me ha dicho mi madre que Harrison había muerto la pasada madrugada.

Cómo era algo que hacía tiempo que se veía venir, y como la vida a veces da vueltas tontas y absurdas, me he tomado la noticia con demasiada tranquilidad. Hacía años que no le veía. No sólo la distancia en kilómetros puede hacer que dos personas se distancien. Él vivía en Florida, yo vivo en Barcelona.

Esta tarde, después de la siesta de Nil, me ha pedido ir al estudio a tocar el piano. Algo que me viene pidiendo hace algunos días. Le gusta aporrear las teclas y usar el slider lateral para distorsionar las notas. Ya tendrá tiempo para aprender. Pero hoy ha sido distinto. Hoy me he quedado con ganas de más. Así que después de cenar, y de ver un capítulo repetido de Modern Family, me he puesto los cascos y me he dedicado a aporrear el piano por mi cuenta.

Tengo algunas nuevas partituras de Elton John (nivel "crazy" según el tío que las ha transcrito) y que nunca voy a ser capaz de interpretar por mi cuenta. Pero lo intento. Me ayuda a desconectar y a admirar a ciertas personas capaces de escribir tales barbaridades.

Una de ellas, la "fácil", es el acompañamiento para piano de la versión cantada por Elton de "Can you feel the love tonight" (el tema que, en 1995, ganó el Oscar de la Academia a la mejor canción por El Rey León).

Sin aguantarme (estaba tocando el piano de pie, ya que no puedo sentarme) y me empezaba a doler la espalda, he hecho lo que he podido. Y sin llegar al estribillo, he tenido que parar, apagar el piano, dejar con tranquilidad los cascos y salir del estudio. A llorar. He acabado lluvioso como el día.

Y he llorado. Mucho.

Por que a mitad de la canción, sin siquiera pensar en ello, me he acordado que fue Harrison quien me compró mi primer libro de partituras, como recompensa por nuestra primera conversación en inglés más allá de los monosílabos. Ni siquiera recuerdo de qué fue esa charla. Sólo recuerdo que fue en su casa (en Florida) un verano muy loco y lleno de huracanes y comuniones. Entre ellas la mía. Estaba tan orgulloso de que al fin hubiésemos roto la barrera comunicativa que nos separaba (aún y mi inglés de instituto), que me llevó a la Disney Store más cercana y me llevó a la sección de libros de música. Me dejó escoger. Y yo elegí el libro de El Rey León, por ser una de las bandas sonoras más increíbles que recuerdo. Además era de ese mismo año (1995). Yo no tenía mucha idea de música por aquel entonces pero me había visto interesado en su Hammond.

Fue uno de esos regalos que marcan.

En ese mismo viaje a EEUU, nos llevó a lo que había sido su antiguo trabajo antes de retirarse: Cabo Cañaveral. Exacto: desde dónde la NASA lanza sus cohetes al espacio. Harrison había sido el encargado del diseño de la electrónica de uno de sus proyectos estrella: el proyecto Mercury (1959-1963), cuya cápsula aún brillaba en el museo (y encima de su escritorio, en versión miniatura). No hablaba mucho de su trabajo (secretismo profesional), pero se le notaba orgulloso cuando se postró frente a ella. Normal. No todo el mundo ha llevado a gente como John Glenn al espacio. O directamente gente, sin nombre concreto.

Ese día, cuando todavía tenía 15 años, decidí que quería ser como él.

A partir de ese momento, nuestras charlas fueron derivando hacia temas más complejos y técnicos. Siempre iba con su libretita de espiral y su lápiz de mina para poder hacer diagramas o cálculos. Y muchos de ellos vinieron a raíz de nuestras pesquisas.

Era un científico. Pero no por ello serio. De hecho, tenía bastante punto de locura. Recuerdo la quemadura que se hizo en la mano al tocar la rueda metálica del Tramvia Blau después de bajar para comprobar la Primera Ley de la Termodinámica. O cuando casi acabamos todos en el cuartelito de algún sheriff de pueblo por casi rebentar la barra del peaje. Íbamos con prisa y en lugar de parar y echar las monedas en la cesta como hace todo el mundo, quiso hacerlo en marcha tirándolas por la ventanilla (obviamente cayeron la mitad fuera con lo que no se abrió la barra).

Dos años después, cuando volvimos a EEUU, ya con mi hermana (que por aquel entonces tendría 4 o 5 añitos), fuimos a Disney World y mi hermana participó en un taller de dibujo Crayon para niños. Yo participé para traducirle a ella lo que tenía que ir haciendo. Los monitores de cada mesa eran animadores de la casa. En la nuestra había un hombre de mediana edad, casi calvo, llamado Ron Valouk y que era uno de los animadores de personajes tan míticos como la Sra. Potts de la Bella y la Bestia o Miko, el mapache de Pocahontas. Aprendimos a dibujar un Goofy y, como era el mayor de una mesa de niños, entablamos conversación.

Un par de meses más tarde, alentado por Harrison, le enviaba un paquete con 24 fotogramas de un personaje creado por mi en el que podían leerse los labios diciendo "Hi Ron, how are you?". Harrison se lo mandó a Ron y al cabo de pocas semanas tenía uno de los regalos más maravillosos que he recibido jamás: una respuesta de Disney pidiéndome que les enviase un portfolio completo con mis dibujos y direcciones de escuelas propias de Disney para entrar en su mundo y aprender sus técnicas, y diciendo en su carta que habían alucinado en que sólo tuviese 17 años.

Naturalmente no acepté "la oferta" porque ello implicaba trasladarme a vivir a EEUU y no lo tenía nada claro.

Aún y mi capacidad creativa, evidente por todos los que me rodeaban, me decidí a hacer la licenciatura de Químicas. Mis motivos eran que quería llegar a ser alguien como Harrison, por mucho que mi madre me dijese que lo mío no eran las ciencias experimentales. Soy bastante patoso, lo admito. Después de haber sacado un 1 en el examen de Selectividad de Química (no haré comentarios al respecto), y de aprender a hostias que 1 litro de agua pesa 1 kg, empecé mi carrera.

Allí conocí a Mireia, de la que podría decirse que me enamoré a primera vista. Y a un grupo de amigos que aún conservo. Mi etapa de química fue, sin duda, una de las mejores que he vivido jamás. Mientras, Harrison me picaba con problemas matemáticos, geométricos, físicos y químicos sin necesidad de ninguna excusa.

Después de darme cuenta de que realmente no me veía en un laboratorio, aunque la Química Teórica me sigue apasionando, hice el paso y me dediqué a lo que realmente me llena: la creatividad y el desarrollo de proyectos. Y hasta hoy.

La vida da muchas vueltas. Y las circunstancias quisieron que perdiésemos el contacto hace años. La última vez que le vi fue en 2005 cuando le llevé a ver la exposición Paraules Divines al Museu Egipci de Barcelona, en el que había hecho un video con la reconstrucción 3D del templo de Karnak. La egiptologia: lo que ha acabado siendo mi pasión más plausible fuera de lo que ya hago cada día, ya había salido a mi superficie.

Como iba diciendo, hoy he llorado mucho.

Por que me he dado cuenta, después de una charla sobre las influencias de la vida esta misma tarde, que Harrison me había marcado la mía hasta tal punto que no sé quién sería yo hoy en día sin lo que viví con él: dibujo, fotografía, música, ciencia, obsesión por el detalle (Virgos, ya se sabe) y un puntito de locura y pasión.

Hoy tengo claro que no voy a poder llevar a nadie a la Luna. Ni ser un animador en Disney o Pixar. Esas etapas pasaron. Pero lo que sí tengo claro es que ambas cosas me llevaron a ser quién soy.

Harrison vivió sus últimos años con un borrón en la memoria. Cosas del cerebro, dicen los que saben. Y quizás la enfermedad fue compasiva con él, y le permitió guardar a buen recaudo algo de todo eso que os acabo de contar. Algo muy importante en mi vida que he querido compartir con vosotros a modo de auto-recuerdo y muestra del Marc más íntimo. Yo, desde luego, lo guardaré hasta que se me borre a mi.

Pero quizás el legado más importante que me dejó Harrison fue esa pasión por intentar inspirar a alguien con ganas de aprender cómo funciona el mundo. Sólo espero ser para Nil un poco lo que Harrison fue para mi.

Descansa en paz, al fin, Yayo Harry. Nunca podré agradecerte suficiente la persona en la que me convertiste.

13/1/14

Proyecto Fotográfico para este 2014: 100 imágenes - 100 retos

Aquí os dejo el listado de temas que voy a hacer en el Proyecto Fotográfico para este 2014: 100 imágenes - 100 retos.

La idea es la siguiente:

  • 35 técnicas fotográficas para practicar e intentar dominar todas y cada una de ellas. Algunas son muy nuevas para mi y suponen auténticos retos.
  • 35 temas (todos los que me propusisteis más algunos que he añadido yo) para intentar mejorar las técnicas comunicativas en mi fotografía.
  • 30 fotografías libres (que seguramente haré en momentos de interludio o cuando haya eventos o momentos puntuales de la actualidad que merezcan una toma). También puedo añadir alguna técnica que aparezca a lo largo de este año, si lo merece.

Intentaré que en todas las fotografías mande la calidad. Y no las publicaré si no estoy 100% satisfecho con el resultado. Como la idea es practicar e intentar llevar al límite mis conocimientos sobre todos estos temas, quiero hacerlas bien. Y si eso implica no publicar las fotos en algunos días, que así sea. Por lo tanto, puede que el proyecto se alargue más que un año, aunque no es la intención y si lo hace espero que sea para pocos días. Pensad que algunas fotos implican la realización de varias tomas, e incluso decenas de tomas, con lo que el proceso se alargará.

Naturalmente, he listado las técnicas y los temas en orden alfabético, pero las iré realizando según mi propio criterio, ganas o posibilidades según el momento.

Técnica

  1. Abstracto
  2. Alta velocidad
  3. Arquitectura
  4. Astrofotografía
  5. Autoretrato (http://www.flickr.com/photos/marcmateos/11878461294)
  6. Barrido
  7. Blanco y negro
  8. Bodegón
  9. Cinemagraph
  10. Clave alta
  11. Clave baja
  12. Comida
  13. Conceptual
  14. Día/Noche
  15. Droste (Efecto)
  16. Fotoreportaje
  17. HDR
  18. Hora azul
  19. Hora dorada
  20. Larga exposición
  21. Levitación
  22. Light-trails
  23. Lightpainting
  24. Macro
  25. Minimundo
  26. Nocturna
  27. Paisaje
  28. Panografía
  29. Panorámica
  30. Profundidad de campo
  31. Publicidad
  32. Retrato
  33. Robado
  34. Stop-motion
  35. Tilt-shift



Temática

  1. Alegría
  2. Antiguo – Moderno
  3. Camino
  4. Canción
  5. Color
  6. Colores del arcoiris
  7. Cruda realidad
  8. Denuncia
  9. Espíritu navideño… o no
  10. Fantasía
  11. Gotas
  12. Historia
  13. Humo
  14. Humor
  15. Imitación de un clásico
  16. Líneas
  17. Luz
  18. Magia
  19. Maternidad
  20. Oferta y demanda
  21. Ojos
  22. Páginas
  23. Pasado – Presente – Futuro
  24. Paternidad
  25. Perspectiva
  26. Pies
  27. Reflejos
  28. Refrán
  29. Religión
  30. Soledad
  31. Sombra
  32. Sonrisas
  33. Sorpresas
  34. Sueños
  35. Tiempo

3/1/14

El cabrón del taxista me felicita el año.

Voy tarde.

Acabo de dejar a Nil en la guardería.

Cojo un taxi en la calle Tajo, pensando que llegaré más rápido al trabajo que en metro.

Le doy la dirección.

El tío se lo toma con calma.

Coge Passeig Maragall.

Se pasa la calle Llobregós (por dónde tendría que haber ido para coger el Túnel de la Rovira).

Le pregunto, con calma, que por dónde vamos.

Me dice, a velocidad lenta, que por Virgen de Montserrat (que empalma con Passeig Maragall).

Justo decirme esto, gira hacia la derecha y empieza a callejear, haciendo la ruta del autobús 39 (uno de los que da más vuelta de la ciudad).

Le digo que como me cueste más de 6 € no le pienso pagar (llevábamos 4.5).

El tío me dice que claro que va a costar más de 6 €. Y que tendría que haberle dicho por dónde quería ir.

Le digo que esto, más bien, va al revés.

Nos miramos en silencio por el retrovisor mientras esperamos que el semáforo se ponga verde.

Después de dar vueltas y más vueltas (me conozco esos barrios como la palma de mi mano porque son MIS barrios), llegamos a la prometida Virgen de Montserrat.

Semáforo.

Semáforo.

Otro semáforo que podríamos haber pasado en ámbar, pero no.

Semáforo.

Llegamos a los 6 €. Me quito el cinturón y le digo que me bajo. Que me cobre. Estamos en mitad de la calle.

Me dice que no, que no, que tranquilo. Que mejor empezar bien el año.

Me vuelvo a poner el cinturón, entre gruñidos.

Bajamos hacia Ronda Guinardó.

Coge Ronda Guinardó.

Y para mi sorpresa, en la calle Padilla, gira hara hacer la rotonda, saliéndose otra vez de la ruta.

Con un cabreo evidente, le digo que qué carajo está haciendo ahora.

Me dice que ir dónde le he indicado.

Decido callarme para no implosionar el taxi.

Baja por la calle Lepant.

Girará por la calle Taxdirt, pienso.

Como era de esperar, se pasa la calle Taxdirt por el forro y sigue por Lepant.

Poco a poco, se me van inyectando los ojos en sangre.

En el primer semáforo, vuelvo a quitarme el cinturón y le digo que da igual, que ya sigo a pie.

8.25 € en el taxímetro.

Me dice que no, que me tranquilice. Que el taxi irá más rápido que yo a pie.

Le pregunto que si pondría la mano en el fuego por eso.

Silencio.

Miradas por el retrovisor.

Gira por Sant Antoni Maria Claret.

Semáforo.

Semáforo.

Gira por Passeig de Sant Joan. Al parecer sí sabe a dónde vamos.

En un alarde de ironía, me dice que habrá que hacer la carta a los reyes.

Le digo que yo de él pediría un GPS.

Gira por Travessera de Gràcia y por Escorial para coger Pi i Margall (¡al fin!).

Para el taxi.

9.00 €.

Le doy la tarjeta de crédito para pagar.

2 segundos de silencio.

Me dice que me va a cobrar 6.10 €.

Paso de discutirle esos 10 céntimos.

Pone, con la calma, la tarjeta en el datáfono.

Silencio.

Silencio.

"Uy, error de tarjeta", me dice.

Me cago en sus muertos.

Al final, saco un billete de 5 € y una moneda de 1 € y le pido, casi a gritos, que haga el favor de devolverme la tarjeta.

Me la da.

Le doy los 6 €.

Cojo la puerta y me voy.

Oigo, mientras me alejo, que me dice "Feliz año, eh!".

Si alguien ve a ese taxista, por favor, que le diga que me dejé de darle los 10 céntimos.