11/11/15

Ni se te ocurra viajar a Egipto

Turistas en Karnak
Miles de turistas buscan cobijo a la sombra de la Columna de Taharqa en su visita al templo de Karnak.
(Fotografía de © Marc Mateos, 2011)
A la gente le gusta viajar. Y el mundo está lleno de sitios maravillosos y bonitos dónde cualquiera de vosotros podéis pasar vuestras vacaciones de ensueño. Desde playas paradisíacas en México o la Polinesia hasta cruceros "todo incluido" que harán las delicias de la gente que realmente sabe viajar. Como tú.

Pero no vayas a Egipto. Por favor.

En Egipto hace calor. Sólo hay arena, piedras y más arena y más piedras. Y gente sobona, apestosa y sucia que no hace más que incordiarte cuando lo único que quieres hacer tú es pasearte tranquilamente por un zoco de esos y hacerte fotos molonas para colgarlas en tu Facebook y la gente vea que tú has estado allí. Y ellos no. Chincha revincha.

Al fin y al cabo, los templos egipcios son todos iguales. Visto uno, vistos todos. Y las pirámides y tumbas dan claustrofobia, cuando no están llenas de mierda de murciélago y basura. Por que los egipcios son muy sucios. No conocen el concepto de higiene. Tiran toda la basura a la calle y luego tú tienes que ensuciarte tu lindo vestido paseando por ahí. Y no. No hace falta.

Para ver ruinas, ya tienes tu ciudad de cada día. Esos montones de piedra rota no hacen justicia a lo que te habían contado esos amigos tuyos sobre su "maravilloso crucero por el Nilo". Hay más por el suelo que en su sitio. Menuda chapuza. Si fueras arqueólogo o de esos que buscan dinosaurios, vale. Pero tú eres una persona del mundo actual, con cuenta en Facebook, Twitter, Tumblr, Flickr, Pinterest, Instagram y 1001 redes sociales más. No puedes aburrir a tus followers con fotos monotemáticas de pedruscos.

¿El Cairo? Una ciudad sucia, desordenada, llena de atascos eternos y locos al volante.

¿Las pirámides? Me las imaginaba más grandes, la verdad. No he entrado, porque la entrada era carísima. Pero están hechas polvo.

¿Luxor? Menudo calor hace. Y los kaleseros unos pesados de narices.

¿Aswan? ¿Para qué tener que coger esas barcazas inestables con vela y repletos de mantas malolientes para ir a cualquier sitio?

¿Abu Simbel? ¿¿Tanto rato de viaje para ver esas cuatro estatuas?? ¡Si encima una está rota!

¿Abydos? Pse. Un templo cualquiera más. Lo mismo que con Abu Simbel. Demasiado lejos de todo para ver cuatro piedras mal puestas.

¿Edfu? ¿Kom Ombo? Demasiada gente. No pude ver nada. Aunque total……… ¿pa' qué?

¿Alejandría? Lloret de Mar pero con señales con letras que no entiendo.

¿Hurghada o Sharm el Sheikh? Eso sí que mola, ¿ves? Hotelazos todo incluído. Snorkel. Piscinas. Limpio.

Si todavía sigues leyendo y te estás tirando de los pelos, ¡felicidades! Viaja a Egipto todo lo que quieras.

Porque…

Egipto no es un país para aquellas personas que lo único que buscan es tachar uno de esos "lugares que debes visitar antes de morir".

Egipto no es un país para aquellas personas que pretenden hacer lo mismo que hacen (y comer lo mismo que comen) en su casa durante sus vacaciones.

Egipto no es un país para aquellas personas que no tengan un mínimo de sensibilidad por todo aquello que les supera como individuo, tanto a nivel histórico, filosófico, religioso y artístico.

Egipto no es un país para aquellas personas que sólo quieren un sitio para hacer fotazas.

Egipto no es un país para aquellas personas que lo que quieren hacer es un crucero.

Egipto no es un país para aquellas personas con nula capacidad para entender lo que tienen delante. Y lo que significó en su momento.

Egipto no es un país para aquellas personas que no tienen respeto por el patrimonio y la historia.

Egipto no es un país para aquellas personas que no entienden que hay otras culturas distintas a la suya, con religiones, tradiciones, costumbres, vestimentas e idiomas distintos a los suyos.

Estoy hasta los mismísimos Fabergé que se pretenda que todo el mundo tenga que visitar Egipto. Entiendo que Egipto es un país que, para bien o para mal, debe una buena parte de su economía al turismo. Y que desde occidente no se lo estamos poniendo muy fácil, tergiversando (a veces sin querer, otras no) la situación actual del país.

Oriente Próximo es una zona complicada. Siempre lo ha sido y me temo que como no cambien mucho las cosas, siempre lo será. Pero Egipto es un oasis en un desierto de locura y guerras. Es un país que ha demostrado más de una vez que lucha por lo suyo, que no se achanta a las presiones y que llega hasta dónde hace falta para conseguir lo que todo ser humano anhela: vivir su vida en paz.

Quién ve un país extranjero a través del cristal de un autocar con aire acondicionado, poco puede hablar de su gente. Sólo entra en contacto con los vendedores ambulantes (bastante pesados, sí) y extrapola a que todos son iguales. Pero eso se aprende. Quien puede viajar a Egipto (ojo, quien puede, no quien viaja) suele entrar en contacto más o menos cercano con gente. Y hablo por experiencia cuando digo que poca gente tan humana he visto yo fuera de Egipto.

Por todo eso, y como ya vengo diciendo desde hace muchos años, Egipto (aún y lo que digan los telediarios) no es un país inseguro para viajar. El turista, como en cualquier parte del mundo, debe tener cierto cuidado con dónde se mete. No en Egipto. Esto también pasa en Barcelona. Un turista que se meta con su cámara en mitad de ciertos barrios o polígonos industriales, puede llevarse un buen susto. No porque Barcelona no sea segura, si no porque hay zonas que mejor no visitar. Lo mismo en todo el mundo.

Pero visitar un país y poner en peligro miles de años de historia por querer sacarse una foto apoyada contra una columna de Karnak en plan Rita Hayworth; montarse en una esfinge como si fuera un caballo al viento mientras gritas "yiiiha"; arrancar con la uña pedacitos de yeso de los muros de la tumba de Tutmosis III porque es la quinta tumba que ves en una mañana y ya te aburres; tocar con la mano sudorosa la policromía de los muros de Medinet Habu porque crees que lo acaban de pintar y quieres comprobar que no te tiñe las manos; o darle patadas a una "piedrecita" con jeroglíficos tirada en el suelo del templo de Luxor porque te crees mejor que Messi o CR7; o te dedicas a abrazar estatuas o meterte dentro de los sarcófagos, o metes basura directamente en su interior (las salas de los sarcófagos de El Valle de los Reyes dan auténtico asco, de tantas bolsas de patatas y otras mierdas que la gente deposita ahí); o pones tu nombre con un rotulador en un muro de Abu Simbel en plan "Jenny was here". No hace gracia. Ninguna. No la tiene. Podrás parecer un cachondo y un listillo con tus amigos que te hacen la foto mientras cumples tu hazaña. Pero te veo yo y te hago la sección áurea en tu cara. Y gratis.

No es ya hacer fotos con flash en sitios dónde no se puede (policromía, cuadros, etc). Que también. Es que directamente estás destrozando el yacimiento. Y eso por lo que demuestras tan poco respeto lleva ahí milenios. Mucho antes de que tu cultura (la que sea) saliera de sus cuevas. Y si tú te lo cargas, los que quieran venir después a verlo no podrán.

Si no tienes un mínimo respeto por todo eso, lo siento. Si te quieres hacer la típica foto haciendo el panoli besando a la Gran Esfinge, o tocando la punta de la Gran Pirámide con los dedos desde lo lejos, o congelar un salto frente a Abu Simbel, perfecto. Eso no hace daño a nadie. Y todos lo hemos hecho. Pero NO toques. NO-TO-QUES.

Las masificaciones de turistas han hecho más daño a los monumentos que 4000 años de exposición a los elementos. Mucho (turismo), en este caso, no es sinónimo de mejor. Más bien al contrario. Más vale sólo que mal acompañado, que dijo aquél. Me van a caer hostias como panes. Lo sé. Pero es lo que creo. Y tengo mis razones.

Viaja dónde quieras. Pero, si te has visto reflejado en mis comentarios anteriores (todos reales y vividos en primera persona), ni se te ocurra viajar a Egipto.

Más info, con fotos y tal, aquí.